martes, 14 de julio de 2015

Reflexión del término minusválido en grupo

El título otorgado a este blog es Desplazamiento de minusválidos, pero en realidad fue porque uno de los ejes que debíamos elegir se denominaba así, ¿a qué nos referimos con esto?. Primero habría que ver la evolución del término discapacidad antes de llegar, que hoy en realidad se llama capacidades diferentes, son personas con discapacidades diferentes, ha tenido una evolución en el tiempo.
Así también  ha tenido una evolución en cuanto al valor que se le da a las personas con discapacidad, y al lugar.
En otras épocas se le llamó minusválido, inválido, lisiado, hasta que actualmente se le dice discapacitados y la última definición es persona con capacidades diferentes, nos parece importante aclarar estos términos, ya que lo importante aquí es el valor a la esencia que encierra el término, qué estamos transmitiendo, estamos transmitiendo una escala de valores, dónde estamos ubicando a la persona, cuando hablamos de inválido en realidad in, significa no válido, entonces ¿de qué estamos hablando?, que esa persona no es válida, no es válida para quién y para qué, si hablamos de minusválidos, es menos válido ¿menos válido a quién, que es lo que tiene válido o no tiene validez?.
Esas palabras está dejando entre ver, que dejamos en un segundo plano a la persona con capacidad diferente, en una escala social estaría situado en un escalón inferior a los supuestas personas "normales".
Por esto consideramos importante no tomar todo como sinónimos,  sino detenernos y comprender lo que estamos diciendo, y como futuras docentes cómo nos expresamos, qué valor se oculta en ciertos términos.

Bienaventuranzas del discapacitado

Bienaventurados:
Los que comprenden  mi extraño paso al caminar
 y mis manos torpes.
Los que saben que mis oidos tienen que esforzarse
para comprender lo que oyen.
Los que comprenden  que aunque mis ojos brillan,
mi mente es lenta.
Los que miran y no ven la comida
que dejo caer fuera del plato.
Los que con una sonrisa en los labios
me estimulan a tratar una vez más.
Los que nunca me recuerdan que
 hice hoy dos veces la misma pregunta.
Los que comprenden  que me es difícil
 convertir en palabras mis pensamientos.
Los que me escuchan,
pues yo también tengo algo para decir.
Los que saben lo que siente mi corazón,
aunque no pueda expresarlo.
Los que me respetan y aman como soy, tan solo como soy,
y no como ellos quisieran que fuera.
Los que me ayudan en mi peregrinar
por el camino de la vida.

Taller protegido ESPERANZA.
General Acha. La Pampa-Argentina.

Estacionamiento para discapacitados